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Intendentes acorralados por la paritaria: entre el consejo de la Provincia y el enojo de los gremios

La Provincia presiona para que los distritos cierren un aumento del sueldo municipal que no supere el 18%, y el tope del incremento pone entre la espada y la pared a varios alcaldes, que deben enfrentar a los gremios en la negociación

El gobierno bonaerense comenzó a presionar para que los distritos sellen con los empleados municipales un incremento salarial que no supere el 18% y, como por arte de magia, la calma veraniega se vio interrumpida por el tira y afloja que intendentes y gremialistas olfatean bajo la directiva provincial. 

Para lograr su cometido, María Eugenia Vidal eligió dos puntas de lanza: la primera, el ministro de Gobierno e interlocutor con los alcaldes, Joaquín de la Torre; y la segunda, un entendido de los números, el ministro de Economía, Hernán Lacunza. 

En una reunión que encabezaron ambos, la bajada de línea tuvo una advertencia compleja: la Provincia se reservará el derecho de asistir económicamente a los municipios que no cumplan con el techo previsto y necesiten ayuda para cerrar sus cuentas. 

Dentro de este contexto, varios fueron los jefes comunales (propios y ajenos) que comenzaron a tartamudear. Es que el matrimonio de los alcaldes con los gremios no se vislumbra como un panorama uniforme, y cada distrito tiene sus particularidades. Entonces, la presión que una gestión pueda imprimir a los sindicatos que nuclean a los trabajadores públicos locales, para que acepten el 18% de incremento salarial, no todos pueden ejercerla de la misma manera. 

En efecto, muchos de los alfiles propios de Cambiemos que gobiernan los pagos chicos habían empezado conversaciones para abordar un aumento en las remuneraciones de 25 puntos porcentuales. 

El dato llegó hasta los oídos de Hernán Lacunza, quien, ni lerdo ni perezoso, envió un segundo mensaje a los intendentes con el objetivo de morigerar lo que en el Ejecutivo provincial consideran una escalada en las pretensiones salariales de los empleados municipales. “Esperen a que nosotros hagamos el trabajo sucio con los gremios docentes”, señaló el encargado de manejar la billetera de la Provincia.

Es que la madre de las batallas paritarias empezará a jugarse cuando el gobierno bonaerense se vea las caras con las agrupaciones sindicales que nuclean a los maestros. 

Y el acuerdo, como todos los años, no será sencillo de alcanzar. Las previsiones oficiales auguran que esa cifra del 18% pueda estirarse un poco más y el número final que se termine resolviendo será el que establezca oficialmente el techo definitivo. 

El Ejecutivo espera lograr con los do-centes un acuerdo similar al firmado con los estatales: 18% anual, dividido en cuatro incrementos del 4,5%, que se ajusta cada tres meses. Aunque ese acuerdo tiene una “cláusula gatillo”: si en uno de los meses de cada trimestre la inflación supera el 1,5%, la diferencia debe agregarse al porcentaje del aumento. 

Mientras tanto, cuantos más distritos logren cerrar paritarias, mejor. Por el momento, los municipios que ya ataron los incrementos salariales del 2017 son cinco: La Plata, General Pinto, General Viamonte, San Miguel y Almirante Brown. De ellos, quien picó en punta y exhibió los números en orden fue el massista pintense Alexis Guerrera, que alcanzó a consensuar un 17% de aumento paritario regido a partir del 1 de enero de este año.

Como vienen las cosas, existen tres corrientes dentro de las cuales se puede encasillar a los jefes comunales con respecto a esta temática. La primera de ellas, conformada en su mayoría por alcaldes oficialistas, que sostienen que el 18% de aumento es “razonable” y ofrecen a los gremios municipales una propuesta salarial que no exceda ese número. 

Incluso dentro de este grupo se encuentran gestiones municipales que ya tienen abierto un frente de batalla por los sueldos, como los jefes comunales de Cambiemos de Balcarce, Esteban Reino, y Trenque Lauquen, Miguel Fernández. En ambos casos, la oferta por la suba remunerativa a los sindicatos locales se clavó en las expectativas fijadas por la Provincia, y los gremialistas rechazaron de cuajo esa suma.

La segunda corriente es la “moderada”. A esta categoría la ocupan mayoritariamente, salvo raras excepciones, los jefes comunales del Frente Renovador. Los integrantes de esta línea argumentan que el gobierno de Cambiemos logró controlar la inflación, pero señalan que, aun así, el 18% es un número que se queda corto para convencer a los municipales. Algunos de estos distritos son Chascomús, que lidera Javier Gastón, y General Alvarado, gobernado por Germán di Césare.

En el tercer grupo se ubican los alcaldes más reaccionarios a la bajada de línea paritaria que ejecuta Provincia. La principal diferencia de los encasillados en esta vertiente radica en un comportamiento: van a abrir su paritaria por encima del número que pretende Vidal. Mayormente, los jefes comunales identificados en el PJ alzan esta bandera. 

Por caso, en diálogo con La Tecla, el mandamás de Roque Pérez, Juan Carlos Gasparini, adelantó: “Se nos va a hacer muy difícil cerrar un acuerdo paritario del 18%. Yo no sé qué clase de cuentas sacan para decir que la inflación ronda ese número, cuando todos los días aumentan las cosas”.


Fuente: http://www.latecla.info/4/nota.php?nota_id=80863&c=1486399064